sábado, 3 de septiembre de 2011

Opalescencia amorosa

El amor de mi tía Mª Puy

Ay ¡Mi Tía Mª Puy me quería mucho, como mis abuelos, como Marisa.
Ella se llevó de mí la peor parte.

Cuando Marisa se casó y se fue, algo muy feo se apoderó de mí y creo que descargué con ella.
Ella era y es ordenada, limpia… y yo pasé de ser una niña tranquila a revelarme con ella y con todos.

Era un duelo, yo entonces no lo sabía.

Así que ella y yo discutíamos… y ella desde su madurez veía claramente y entendía lo que me estaba pasando.

Es una mujer especial, una madre increíble… si algo recuerdo de ella desde siempre ha sido su buen gusto a la hora de vestir, de comprar algo para casa…

Me encantaría que se supiera ver y que no fuera tan crítica con ella misma.

Tiene un corazón enorme que disimula con su mala leche, pero creo que es muy auténtica.
He pasado muchos y buenos ratos con ella.
Me llevaba a las piscinas con sus amigas…
Y recuerdo que tenía mucho miedo a las avispas… y a los perros..

Puy me ha aportado más de lo que se cree.
A ella la he sentido como una hermana mayor y 
si no hubiera sido por nuestras peleas no sería lo mismo… 

La quiero muchísimo y es una grandísima persona.
Me siento afortunada de haberla tenido cerca.

Escrito por Laura C. Andia
Gracias Puy por tu valentía

El propósito profundo que te guía

El Faro

Todo ser humano tiene inscrito en el centro de su ser, en lo profundo del corazón el propósito profundo que lo trajo a la vida, así como cada semilla trae al árbol entero en potencia, así como en cada célula está el código del cuerpo completo, así en lo profundo de la mente hay un impulso, un sueño, una inspiración que lo llama a realizar en tiempo y espacio algún aspecto de la Totalidad de su Ser.

Para algunas personas será aprender a soltar y confiar, para otras atreverse a ser y crear, bajar el egocentrismo y la arrogancia y colaborar, levantarse de los dramas personales y dar, estudiar, investigar, emprender, sanar, y para todos y todas, amar, participar y comprometerse con el bien de la humanidad y el planeta.

Todos y todas portamos un centro irradiante de entusiasmo y alegría por Ser, pero lo vamos enterrando, cubriendo por capas de penas y desencantos, por el pago de deudas y la ansiedad de tener y hacer más y más, por las tensiones de cada día, por el desamor en que muchas veces vivimos, por lo que cuesta mantener el trabajo, porque parece que siempre estuviéramos al deber, por las heridas de la vida, o porque nos desilusionamos.

los adultos van perdiendo en nuestras sociedades ese sol central que alguna vez los hizo vivir con ganas y entusiasmo por su quehacer, sintiendo que iban a aportar algo al mundo, y así es como el quehacer cotidiano se va convirtiendo en algo tedioso, que se hace como una obligación, sin sentido ni encanto, así es como la vida personal, el trabajo deja de ser algo que nos produce alegría y ganas…

Es cierto, la vida del stress en que vivimos puede ser desalentadora, sin embargo también es posible alzarse sobre todo esto y mantener la lámpara encendida, no perder la vista fija en el faro que guía nuestro andar, darle espacio y tiempo al Alma, no dejarse engañar por los espejismos del parecer o tener por sobre el Ser.

No es tarea fácil y se requiere una voluntad dirigida a no perder el eje interno en medio de las circunstancias cambiantes, de la alegría y el dolor, del ganar y perder, de tiempos favorables y adversos, en medio del paso del tiempo, en especial en nuestra época, en que los acontecimientos son de una aceleración extrema y todos los ámbitos de la vida están sujetos a cambio, desde los roles masculino-femenino, a la estabilidad laboral, a las creencias religiosas.

Las aguas suelen estar agitadas tanto en el ámbito psicológico, interpersonal, laboral, afectivo, cultural, donde sea que miremos hay agitación y perturbación, emociones extremas y la vida parece ir en un torbellino interminable de eventos sin sentido.

Es indispensable tener la práctica de aquietar las aguas y los vientos, apagar el teléfono, dejar de prestar la atención a los deberes y compromisos, alejarse del ruido y sentir el palpitar del propio corazón, la propia respiración y allí, en la máxima simplicidad y quietud, en el silencio, volver a sentir y saber quienes somos, más allá de la apariencia y los disfraces, más allá de las penas y desilusiones, más allá de las presiones, allí en nuestra propia intimidad custodiar la hoguera sagrada de lo que en lo profundo somos y anhelamos para levantarnos potentes y claros del propósito central de nuestra vida.

Hay quien, a pesar de todo no pierde su dirección profunda, quienes recuerdan que la sencillez es un tesoro, que el dolor puede hacernos más humildes y sintonizados con los demás en vez de soberbios y amargos, que cada día es una oportunidad, que es una bendición tener esfuerzos y trabajos, que si cambiamos el mundo con cada acto de buena voluntad, y sentimiento afectuoso, que cada persona en nuestra vida nos enseña algo, que las experiencias nos pueden ampliar y enseñar, que es un milagro cada encuentro.

Resultados de favorecer el autodescubrimiento


La forma humana de conseguir las cosas

Abraham Maslow, un gran investigador en el campo de la psicología, exploró lo que nos sucede cuando nos implicamos en la vida de una forma profunda, plena y auténtica, disfrutando de cualquier actividad.

En su libro The Farther Reaches of Human Nature afirmaba que fijarnos una meta por la vía dura y lineal puede robarnos la “dicha de la vida que hace que ésta merezca la pena vivirla”.

Creía que marcarse metas rígidas impedía que las personas experimentaran “los pocos momentos de afirmación total de la vida que denominamos experiencias cumbre” Hizo mucho hincapié en favorecer el autodescubrimiento en todo lo que hacemos.


Gracias a ese estado, descubrimos lo que somos: nuestros valores, lo que nos da placer, nuestros potenciales y habilidades. Entonces aprendemos a aplicar todo eso en las actividades que habitualmente nos proporcionaban vitalidad, alegría y bienestar


Anat Baniel. Movimiento consciente

lunes, 29 de agosto de 2011

La clave para ser una auténtica líder

Liderazgo, el camino hacia la vitalidad

La clave  para ser una buena líder es saber generar tu propio entusiasmo. El liderazgo –ser una poderosa, generadora y positiva fuerza para tu propia vida y la de las demás- es una fuente de vitalidad.

En el trabajo, en el hogar, en los debates políticos o en una discusión con tu pareja o con tus hijos y/o hijas, quizá cuando te enteras de una mala noticia, evita caer en la tentación se quejarte, cotillear, sentir decepción, ira, criticar o desesperarte.

Asimismo, entiende que no estás en una actitud negativa. Por el contrario, centra tu atención en algún aspecto de una situación por el que puedas entusiasmarte. Puedes incluso sentir entusiasmo por la oportunidad de un futuro mejor.

Experimentarás que, a medida que generas entusiasmo y mejoras tu energía, la vialidad y los niveles de entusiasmo de todos los que te rodean también aumenta.
Anat Baniel. Movimiento consciente

Mente centrada o Conciencia clara

La Mente centrada es una fuerza de la naturaleza

 

En una perspectiva holística, la dinámica de los pensamientos y sentimientos son fuerzas que afectan al mundo, tal como lo hace la fuerza atómica, los procesos biológicos, la acción humana.

Invisibles como el viento, las potencias psíquicas estimulan eventos, de un modo análogo a los vientos que despejan las nubes, o se llevan las hojas de un árbol.

Interactuan con las dinámicas moleculares, celulares, afectando a los flujos del cuerpo y a los eventos concretos del entorno.

Esto hace que se produzcan sincronías entre los estados interiores y los eventos que nos ocurren en la vida, como cuando nos acordamos de alguien que no vemos hace tiempo y nos llama por teléfono, o se nos aparezca “por casualidad"  la información que andamos buscando, o que tengamos los encuentros que estamos necesitando.

La mente- emoción afecta también a los estado biológicos, a cosas tan concretas como nuestra posibilidad de restaurarnos, sanarnos, armonizarnos, recuperarnos de una operación, o de un estado angustioso.

Las culturas nativas guardaban un conocimiento y una praxis en relación a cómo la dinámica interior del ser humano afectaba a la sanación del cuerpo, a la germinación de las plantas, a la fertilidad de la naturaleza, al clima y a todos los eventos del mundo concreto. 

Esto para una cultura que fragmenta el mundo en estancos separados y no ve conexión entre los fenómenos psicológicos y el mundo concreto, puede parecer una locura, pero para la mirada integral que mira al mundo espiritual, mental y físico como una Unidad, la psiquis puede ser considerada como una fuerza de la naturaleza.

Una mente clara, despejada, potente, abierta, libre de pesos y turbiedades, con capacidad de enfocarse es una potencia tan vital como la energía atómica, por ello intuyo que en el futuro la mente centrada será uno de los recursos vitales a generar, y el cultivo mental será parte básica de la educación.

La Mente Centrada o la Conciencia Clara constituye una tremenda fuerza que depura el estado de ánimo, es un aporte a la salud, conduce las emociones, reconoce sus propias falacias y las trabaja, se vuelve sensible, intuitiva, telepática y es una bendición para el medio, un recurso extraordinario de transformación.

Este conocimiento es la idea básica de la alquimia: la transformación interior transmuta a los elementos.

Tan importante como la inversión en informática, recursos renovables, biotecnología, energías, es la inversión en educación de la mente, y conducción emocional para que el ser humano que es quien opera sobre el mundo y lo dirige sea en sí mismo una potencia activa en el medio.

jueves, 25 de agosto de 2011

Mi mascara

 


Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad,
fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente.

Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados,
alejando a los demás, debido a un estorbo: la máscara.

Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades;
luego descubro que al no ver mi humanidad,
los demás no me quieren por lo que soy,
sino por la máscara.

Uso una máscara para preservar mis amistades;
luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico,
realmente no era amigo mío,
sino de la máscara.

Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático;
luego descubro que aquello que más ofende
a las personas con las que quiero intimidar,
es la máscara.

Me pongo una máscara,
convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado.
Luego descubro la triste paradoja:
lo que más deseo lograr con mis máscaras,
es precisamente lo que impido con ellas".

Gilbert Brenson

Aumenta tu poder

Aumenta tu poder reduciendo la fuerza 


La mayoría de nosotras hemos crecido con dichos del tipo: “para lucir hay que sufrir”, “quien algo quiere algo le cuesta”.

La idea de esforzarnos y usar más fuerza está grabada en cada una de un nuestras células. Además, el esfuerzo también nos ha reportado éxitos, y éstos refuerzan todo lo que nos han dicho al respecto…

Tendemos a aplicar una fuerza excesiva en el plano físico, emocional y mental.

Apretamos las mandíbulas, retenemos la respiración y ponemos caras divertidas al intentar sacar la tapa de un bote. Levantamos la voz y  hablamos más deprisa cuando intentamos dar instrucciones de cómo llegar a un lugar a una persona que apenas entiende nuestro idioma.

Nos volvemos más sensibles cuando discutimos con un ser querido, como si con ello pudiéramos atravesar esa etapa que nos está haciendo sufrir.


Fotografía de Carlos Alberto Bau

Cuando controlamos la fuerza y utilizamos sólo la necesaria, sintonizamos con lo que estamos haciendo en ese momento. Experimentamos todo lo que hacemos de un modo más sensual; sentimos más cuando tocamos. Oímos cosas que no hacíamos cuando nos esforzábamos tanto. Apreciamos  diferencias sutiles, y los colores resultan más vivos. Sentimos más nuestro cuerpo, un nuestros músculos y huesos.

Cuando reducimos la fuerza, nos situamos en el presente y despierta nuestra vitalidad



Anat Baniel. Movimiento consciente